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miércoles, septiembre 18

La vida te sorprende, siempre te sorprende.
Hoy, después de muchas ausencias no deseadas, o quizás posibles de evitar, vuelvo a escribir por deseo, por gusto, por motivación y por inspiración. Escribo desde la felicidad, desde los momentos bellos que te regala la vida. Desde las sorpresas que aparecen cuando una no se las esperaba.
Hacía mucho que no sentía esa cosquilla en el estomago, esa sensación de emoción, ansiedad. El revoloteo de mariposas diminutas que quieren quedarse a vivir ahí. Es como cuando terminas de comer tu plato favorito y la saciedad que te queda al finalizar el último bocado, rellena de alegría todo tu abdomen. Así es como me siento hoy.
Esta mañana comenzó como todas, o como ninguna. Nada me despertó fuera de mi cama, ni nadie estaba a los pies esperando por mi. Solo él, ahí adentro, en mi mente. 
Desapareció en el momento justo que sonó el despertador, pero aunque no estaba en realidad y tangiblemente, sé que puedo traerlo y evocarlo cuando quiera.
Cierro los ojos y lo veo. Veo esos ojos profundos, verdes como esmeraldas, hermosos y penetrantes, resaltando entre su piel morena, tostada por naturaleza, de un trigueño color caramelo, que ni el sol del caribe sería capaz de lograr. Y esa sonrisa, la difícil de conseguir, la que se asoma de los labios con timidez cuando algo te recuerda a alguien del afuera. 
No es amor, pero tampoco es obsesión. No es más que esa "cosa" que te hace sentir feliz.
Él no lo sabe, y quizás nunca lo sabrá. Simplemente me conforma el estar segura de que cada vez que lo quiera, lo tendré con solo parpadear, con solo desear que aparezca en mis sueños, y en mis más profundos anhelos.
La felicidad no es un estado, es una construcción, un hecho y una acción interminable e ininterrumpida. Yo soy feliz, y me siento feliz. Sin necesidad de nadie o de nada, y muy a pesar de que él no conozca mi existir ni mi sentir, me deja tranquila la sensación de saciedad, de estar tan llena y tan plena, que si nunca se enterara, sería igual, porque para mi, está conmigo, despertándome al pie de la cama con esos ojos verdes que me pueden cada día más.




domingo, febrero 24

Cambios. Cambio de casa, de ciudad, de amigos, de conocidos, de desconocidos.. Cambio de vida. Eso es lo que pasa cuando uno decide crecer, avanzar, progresar, mejorar. Y es difícil, muy. Sé que es necesario para lograr ser alguien el día de mañana, pero ¡cómo duele!. Duele despegarse de lo suyo, de lo que siempre fue así y que no tendría por qué ser de otra forma. Esas cosquillas en el estómago al despertarse en una cama que no es tuya, rodeada de paredes que no se parecen nada a las que dejaste atrás, escuchar el silencio de las voces que no te dicen un cálido "buen día", o los sonidos extraños que produce la lejanía del hogar. Ese nudito en la garganta cuando te das cuenta de que no es un sueño, ni que te vas a despertar. Sino que es la realidad. Cruda y cruel realidad que te muestra a dónde te toca estar parada hoy. Y con esto, vienen momentos felices, que apagarán las cosas malas y tristes. Que enterrarán ese pasado feo que una busca dejar atrás, pero que insiste a cada instante en regresar, en hacerse presente con su tortuosa forma de recordarte todo lo que sucedió a menos de un año atrás. Sacar lo tóxico es lo que nuevamente debo hacer. Borrar de la memoria los recuerdos y hacer a un lado lo que me hace mal. 
Suficiente es con tener que empezar una vida nueva, como para tener, encima, que lidiar con la vieja.  



{Volveré a la vida de Blogger, aunque sea para escapar}

sábado, junio 16




Aunque te golpees la cabeza contra la pared, y sangres y llores, y sientas que el dolor va más allá de tus ganas de seguir, recuerda que si la vida te da mil razones para llorar, demuéstrale al mundo que tienes mil y una más para seguir sonriendo...

domingo, junio 3

Tarde o temprano, aprenderemos que los amores más grandes pueden terminar en una sola noche. Que los mejores amigos pueden transformarse en grandes desconocidos y que éstos pueden convertirse en grandes amigos.
Tarde o temprano, aprenderemos que nunca terminamos de conocer a alguien, ni siquiera a nosotros mismos. Que el "nunca más" nunca se cumple, y que el "para siempre" siempre se termina.
Tarde o temprano, aprenderemos que con Fe y esfuerzo todo se puede: el que quiere; puede, logra y consigue.
Tarde o temprano, aprenderemos que el físico se pierde con los años pero los sentimientos no, porque ciertamente el físico atrae, pero es la personalidad la que enamora.
Tarde o temprano, aprenderemos el por qué de muchas cosas, aunque a veces haya razones que el corazón no entiende.
Tarde o temprano, aprenderemos a querernos más a nosotros, porque nadie vale más que uno mismo, ni siquiera el ser que más amamos.
Tarde o temprano, aprenderemos que las palabras se las lleva el viento, pero que los recuerdos siempre se quedarán en nuestro corazón.
Y tarde o temprano, lograremos comprender que la vida se hizo para mirar para adelante, porque el tiempo no vuelve y tarde o temprano, todo se puede terminar...


{Tarde o temprano, te darás cuenta de lo que perdiste.}

domingo, mayo 27

Un año. Solo 365 días me separan de aquella tarde, donde sin quererlo te metiste en mis días y en mis noches, en mis sueños y en mi despertar. Simplemente, te metiste en mi vida entera. ¿Quién me diría que en tan poco te convertirías en tanto? Todas las noches que pasamos juntos, riendo y soñando. Fuimos tan amigos, tan unidos, tan compañeros, tan únicos. Fuimos tantas cosas. Y tantas más que nos faltaron ser. Fuimos, en pasado. Aquel que pareciera ayer, donde sin quererlo, me miraste y te miré, sonreímos al mismo tiempo y nos juramos ser amigos no de siempre pero sí para siempre. Lástima que nunca cumpliste con tu parte del trato. Te regalé mis mejores momentos, mis mejores sonrisas, mis mejores épocas, y algunas confidencias también. Con vos, nacieron tantas cosas también. Creí en la amistad entre el hombre y la mujer, de verdad y por primera vez. No dudé que teníamos tantísimo en común, y que podíamos disfrutarlo al máximo. Esa tarde, hace solo un año. Un corto año atras, donde empezó mi ilusión. Y sin quererlo, sin predecirlo, pasó. Te confundiste. Y me culpaste de esa confusión. Me prometiste amor, me juraste que era diferente y única. Y sobre todo, conquistaste mi corazón. ¡Qué inocente fui! Nunca vi que todo eso eran solo mentiras, un cruel engaño. Y pasó. Me dolió, sí. Y lo superé. Pero de nuevo apareciste, sabiendo cuál era mi punto débil: Vos. Y caí de nuevo en tu juego. Te creí. Vi tus lágrimas y me convencí de que estabas arrepentido. Tus ojos me decían que no querías volver a pelear así, que me extrañaste, que me necesitabas. Los mejores cuatro meses de mi vida los pasé a tu lado. Nunca hubo compromisos, nunca hubo seriedad, solo era divertirnos y pasarla bien juntos. Y sí que lo disfruté. Yo sí. Pareciera que se te borró de la memoria todo lo que me dijiste, todo lo que hicimos, todo lo que soñamos. Todos esos momentos que sin dudas, no te importaron, no te valieron NADA. Una enorme nada. ¿Puede ser que de verdad no sintieras nada? Yo sé que me queres, en el fondo, en algún rincón de tu alma, lo sé. Pero ella puede más que yo, más que el amor. La amas más a ella, no hay vuelta. Qué duro es ver la realidad así de cruda frente a mis ojos. Se me caen las lágrimas, ya agotadas de tanto dar vueltas por mi corazón. Siento que es la única válvula de escape que hay antes de que explote. No debo estar así, ni encerrarme en esto, ni hundirme más. Pero ¿cómo explicarle al corazón cosas que solo la razón entiende? Mi cerebro me dice a gritos que debo parar, pero no puedo. Y creo que es porque en el fondo no lo entiendo. Solo un año atras era tan feliz. Estaba tan completa, tan llena. Y hoy, me falta el aire y me palpita rápido el corazón. Todos mis días son grises y ya nada me hace sonreir. Espero que pase el tiempo más rápido que hasta ahora, no sé si se pueda soportar un día más. Y mucho menos, un año más.


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jueves, mayo 17

Quiero a alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos, me rompa las medias con la boca y luego me compre otras.Me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera. Que se pierda conmigo para después rescatarme de laberintos sin sentido. Que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y putas. Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer. Que no de por hecho que siempre voy a estar ahí, pero que tampoco lo dude. Que no me haga sufrir porque si, pero que no me venda amor eterno manoseado.Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin tomarme de la mano. Que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles de papel. Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tengo ganas. Que de vez en cuando, decida perseguirme en los bares y conocerme otra vez. Que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que este loco por mi, y no se le olvide decírmelo los días de resaca y que si se pone animal, sea solo en la cama, y me mate a besos por la mañana. Que no se acostumbre a mi y deje de inventar nombres nuevos para despertarme. Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos de hojalata. 
Pero sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.


{No sé si exista, pero lo quiero.}

lunes, mayo 14

Qué crueles que son las despedidas ¿no? Tan díficiles de asimilar, de asumir, de superar. Hoy me toca despedirme, porque entendí que hay veces en la vida que no es nuestro momento, o nuestro lugar. Simplemente no pertenecemos ahí. Hay personas que sin saberlo, obligan a que nos despidamos de ellas, más alla de nuestra voluntad, la de los dos. Sentimientos, pasiones, recuerdos o simplemente impulsos, hacen que nos alejemos el uno del otro. Y aunque quiera quedarme, sé que no debo, no puedo. Me lo impide mi orgullo, sí, pero también mi enorme deseo de no sufrir más. Te amo, sé que lo sabes. Pero me amo más a mi, o por lo menos eso intento. Y aunque se me parte el alma y el corazón, sé que no estás hecho para mi. Nunca lo fuiste, aunque quisiera hacerlo parecer para convencerme de que sí podía ser. Lloraré hasta lo profundo y patalearé como bebé, pero quiero que tengas por seguro de que te olvidaré.
Nunca nos enseñaron a despedirnos. Por eso duele tanto cuando un día alguien se nos acerca y nos dice que se irá de nuestras vidas. O simplemente cuando no nos dicen. He llegado a creer que solo desean que suceda todo lo contrario: quedarse junto a uno. Pero la sorpresa y el dolor se adueñan del momento y no queda más que decir que palabras ofensivas, de odio y resentimiento para con la otra persona. No se nos da la táctica de reaccionar bien cuando deberíamos hacerlo. Por eso, lo que se debe, nunca es lo que se hace. Generalmente, uno saca su parte más afectiva y emocional en las situaciones en que uno debe desprenderse de LO QUE MÁS QUIERE en el mundo. Anticuada, puede que lo sea, pero que lindo sería que la gente valorase a la persona que tiene al lado, y que NO ESPERE A PERDERLA para comprender que la necesita, que la extraña, que es alguien importante e imprescindible. No hay despedida más dolorosa que la que no tiene explicación, que la silenciosa, que la que se hace por cobardía o por orgullo. Tantas cosas nos perdemos en la vida por no aprender a dejar nuestro ego fascinado de lado. Ojalá algún día, si me toca volver a despedir a alguien, lo haga con un abrazo, con palabras y sabiendo que LO MEJOR, NUNCA SE OLVIDA.

Gracias por todo. Hasta siempre mi amor

domingo, mayo 13


13/05/1998 -  14 <3 - 13/05/2012

Como si hubiera sido ayer. Tan solo ayer. Ya han pasado 14 años. Largos 14 años desde aquella noche donde partimos, dejando todo atras, nuestras cosas, nuestros afectos, nuestras vidas. Tantos recuerdos, tantas personas en el medio, aquellos que se quedaron, para dar paso a lo nuevo que venía, lo desconocido. Tan rápido ha pasado el tiempo que casi no lo puedo creer, miro la foto y pienso que pasó hace tan poco. Vivir lejos de donde uno nace, no es fácil, para nada. Y menos tan chiquitos, qué difícil fue. Todo lo que nos tocó pasar, nadie nunca sabrá lo que se siente, solo quedará en mi memoria. Esas noches extrañando, llorando por querer volver. Imposible. Y después, uno se acostumbra y con el paso de los años, se vuelve inmune a la distancia. Pero no al olvido. Nunca olvidaré, porque de ahí es de donde vengo, ahí nací y seguramente ahí moriré. Quisiera volver el tiempo atras, hasta donde nunca salí de mi cama, ni dejé de ir a mi escuela. Donde mis afectos eran los mismos desde que salí de mi mamá, y los miedos no iban más allá de unas pocas tareas. Pero sin todo eso, nunca hubiera descubierto esta parte del mundo, a esta gente y a estas cosas. Algunas buenas, otras malas. Pero al fin y al cabo, parte de mi historia. 14 años, nada más ni nada menos. 14 lejos de alla, pero siempre cerca en alma y corazón. 14 años. Los primeros 14 años, una vida sin dudar. 14 años aca, en mi nuevo hogar.
 

sábado, mayo 5

Alivio. Es una palabra tan grande. Enorme, diría yo. A veces deshacerse de los problemas, no trae felicidad, tan solo alivio. Enfrentarse con lo que más duele en la vida, es un paso más para dejar rencores atras. ¿De qué vale amargarse la existencia por alguien que no vale la pena? Borrón y cuenta nueva, eso es lo que va. Limar asperezas es bueno, sí. Pero siempre y cuando haya predisposición de ambas partes, porque si solo es uno el interesado, no sirve de nada. Nada. Ese vacío que queda después de perder a alguien importante. Las lágrimas ruedan por mis mejillas, una vez más. La historia se repite, otra vez. Tan cruel, quizás más que meses atras. Perder y caer de nuevo. Darse cuenta de que los meses más felices de tu existencia, los que te hicieron olvidar todo lo malo, los que te sacaron un millón de sonrisas, los que te hicieron volar, lejos, alto, ya están en el pasado. Pasado y pisado. Que jamás volverán a repetirse, y que ya no hay vuelta, se terminó y punto final. No hay más párrafos en esta historia que creíamos sin fin. Se cerró el capítulo del libro que escribí con más gusto, del que mejor me salió. Cómo duele sentirse así, otra vez. Esa herida tan profunda que recorre mi pecho, de lado a lado, y que siento como si sangrara sin parar. Siento que muero, de a ratos, cuando pienso, cuando recuerdo. Qué difícil es el olvido, que difícil es superar la mentira. Porque la verdad duele una sola vez, pero la mentira cada vez que lo recordamos. Tan fresco está todo. Tan solo un par de semanas atras, quizás menos, todo era paz, un paraíso de amor y alegría. Y ahora, tanta oscuridad, tanto dolor. Solo un puñado de pequeñas cosas me sacan de este agujero sin fin, y tantas veces están ausentes, que ahí es cuando me vuelvo a hundir. Quiero salir de esto ya mismo. Es tan frustrante sentirse derrotado, desilusionado, decepcionado. Quiero llorar de nuevo, ahora, en este momento. Y no me puedo contener, porque las lágrimas son la única vía de escape para que no me explote la cabeza. Sé que la vida es sabia, y el tiempo me dará la razón. Curará mis heridas y permitirá que salga adelante, que logre mis metas y sea la mejor. Debo enfocarme en mi, en mi futuro, en mis proyectos. Lo mejor de mi vida, es lo que viene adelante, lo de atras me ayudará a aprender a no caer, de nuevo. La tercera es la vencida. Una vez fue por amor, dos por estúpida, y la tercera, con todo el corazón roto, digo NO.



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martes, mayo 1

¿Cuántas veces nos hemos preguntado por qué sucede lo que sucede? ¿Por qué conocemos a esas personas que nos cambian por completo? El destino, tan incierto, pone en nuestras vidas obstáculos, pruebas que superar. Y entre ellas, está esa gente que comienza siendo tan buena. Que nos alimenta el alma, que nos hace reir y soñar, que parece hecha a la medida de nuestros sentidos. Esas personas especiales que sin buscarlo, se convierten de a poco en nuestro mundo entero. Todo lo que pueda decir, todo lo que pueda hacer, quedará corto para describir esas cosquillas en la panza, ese vértigo de saber que ahí están para mi. O mejor dicho, estaban. Porque debajo de la piel de cordero que los cubría, había algo más alla. Qué triste y doloroso descubrir esa cruel verdad. No era más que una ilusión vaga y sin sentido, sin fundamentos. Mentiras y engaños. Bien hechos, si así debo decirlo. Gente tóxica. Que envenena de a poquito los días, haciéndolos parecer soleados cuando en el fondo son grises y lúgubres. Gente que contagia de una risa falsa, fabricada como de cartón.
Qué gracioso es, ¿no? Quién te robo las mejores sonrisas, es quién más lágrimas te causa. A veces creo que a quiénes más necesitamos es a quiénes más odiamos. En el fondo. Porque como dicen, del amor al odio hay un solo paso. Ese amor tan puro, se convierte en el más negro odio. Qué mal está odiar. Pero también qué malo es no saber amar. Ese amor insano, loco y ciego que no deja ver más allá de la punta de la nariz. Termina acabando con el otro. Y uno, nuevamente, se vuelve tóxico. Qué pena no saber diferenciar a primera vista a la gente tóxica. Sería todo mucho, cuánto más fácil. Cerraríamos la puerta del corazón y ahí quedaría a salvo nuestra alma. Afuera lo tóxico y punto final. Suena fácil decirlo pero puedo asegurar por experiencia propia, que llevarlo a la realidad cuesta y mucho. Muchísimo. Desprenderse es difícil en sí. De lo malo y de lo bueno. Ambas caras de la Luna: la oscura que no queremos ver, por un lado y la clara que nos trajo tantísimo gozo, por el otro. Elegir desprenderse de una de ellas es muy duro, pero así debe ser. Poner tierra de por medio a veces también es el camino de salida. La distancia y el tiempo no hacen que cambien las cosas pero sí dan consuelo y cierran las heridas del pasado. Liberar todo lo tóxico que nos hizo mal. Todo aquello que nos hizo llorar, a baldes, a mares. Nadie merece la pena de sufrir por algo que no debe ser así. Por eso, hoy digo basta. Basta a todo y a todos los que hacen de mi vida un lugar tóxico. A toda esa gente tóxica que disfruta verme sufrir. Y sin rencores, de ningún tipo, deseo de corazón que algún día puedan ser mejores personas. Darse cuenta de que asumir los errores, no está mal y que cada tanto reflexionar y analizar que no todo lo que hacemos está bien, es sano para el espíritu. Y también espero desde el fondo de mi ser, que puedan encontrar la felicidad. Porque aunque su toxicidad dañara mi cuerpo, fueron importantes para mi crecimiento. Aprendí a caer, a levantarme y a volver a empezar, desde un lugar mejor, desde el que merezco. Así que gracias. Gracias a todos ustedes, gente tóxica, porque sin haberlos conocido, no sabría lo bien que se siente deshacerse del dolor. Para siempre.



{.NO se puede vivir con tanto veneno.}

domingo, marzo 25

Me cansé. Harta, otra vez. Y sigo sin entender, mejor dicho sin entenderme. ¿Por qué volví a caer? ¿A creer que podía ser distinto? Bueno por una vez en la vida. Si ya sabía que así terminaría, otra vez. Las personas no cambian así porque sí. No somos mejores ni peores de un día para el otro. Igual, veo que eso tan simple, no me entra en esta cabezota dura. Tan dulces palabras. Que digo palabras, MENTIRAS. Eso era lo que eran. Un engaño que otra vez atacó mi corazón. No hay forma de dejar de pensar, de olvidar. Porque justo cuando estaba lográndolo, aparece de nuevo. Y arruina mi vida. Arruina lo que había conseguido superar. Sinceramente pienso que le gusta verme mal. Sufrir, llorar. ¿Hay alguien en el mundo al que le de tanto placer hacer mierda a alguien? Si la respuesta era no, pelearía a muerte que por lo menos un hombre sí lo es. Es tan difícil creer que volví a cometer el mismo error. Porque la primera vez puede ser una equivocación, pero la segunda fue una elección. Qué torpe elección si debo decirlo. No me pondré el saco de la víctima, yo elegí esto. Aunque no soy culpable de que con solo dos palabras me tuviera de nuevo en sus manos. Que no pudiera decirle que no a nada. Que sea vulnerable a todo lo que a él se refiere. Que sea tan sensible a sus ofensas. Que lo ame así, tan profundamente. Nunca lo dije, nunca lo admití. Pero en el fondo de mi alma, sé que lo amo. Y las lágrimas me llenan los ojos, porque sé que él no siente igual. Ni siquiera un afecto, aunque eso dijera. Solo fui su juguete, una vez más. Me usó y me tiró, otra vez. No me caben palabras de descripción. Cualquiera diría que soy masoquistamente idiota. Y sí, ya lo creo. Eso seguro es lo que soy. Pero, ¿qué puedo hacer si en el corazón no se manda? Suena cursi, ridículo y hasta patético, pero es la realidad. He luchado, y he caído. Peleé hasta casi morir, de dolor, de desilusión. ¿Y para qué? En vano. Porque no fui correctamente recompensada, o por lo menos no como esperaba merecerlo. Tan ilusa, tan ingenua. Pero al fin y al cabo, así es como una es cuando se trata del primer amor ¿no?. Se cree que es para siempre, para toda la vida. Y a pesar de que de dientes para afuera lo negué, con el alma sabía que tenía caducidad. Qué cruel es que existan seres humanos tan insensibles. Parece de piedra, lo juro. Y lo peor: ¡cree que yo también lo soy!. Pero no, nada que ver. Yo sí siento.Yo sí sufro. Yo sí amo. Yo sí disfruto. Yo sí era feliz. Sonreía como tonta, sin motivo. Cantaba, hasta sin música. Estaba siempre de buen humor. Salía y bailaba. Perdí tantas cosas por él. Sacrificios que nunca vió, nunca valoró. Espero solo que la vida no sea cruel, y le permita ser feliz a pesar de haber perdido una oportunidad única, a alguien que sí tenía un corazón lleno de amor para darle. Yo, por mi parte, ya me cansé. Me cansé de pelearla. De remarla. De sufrir y llorar en silencio. De aguantar que sea más histérico que una mujer. De tener siempre que ser comprensiva. De no pelear. De esperar. De tener esperanzas. De ponerle el pecho a las balas. De hacer oídos (y muchas veces ojos) sordos a todo lo que me hacía mal. De amarlo en cuerpo y alma. De entregarme toda cada vez que me buscaba. De ser la idiota que no sabe decirle que no, la que no sabe cortarle las llamadas o no contestarle los mensajes. Esta estúpida que pasa todo el día pensando en el mismo imbécil que ni se acuerda de que respiro. Es una impotencia tan grande amar así. Porque ya está asumido, ya no me da vergüenza decirlo, lo amo. Como nunca amé a nadie, y como quizás nunca más vuelva a amar. Sí, me enamoré como una ingenua. Como una pobre estúpida. Cada vez que lo veo, se me paraliza el mundo. No serán mariposas, pero seguro algún bicho hay. Mi estómago salta al verlo y se me acelera el corazón. Y ahora que lo pienso, hasta me río, como para dejar de llorar. Resulta hasta cómico imaginarme, ¿cómo me veré? ¿cómo me verá él cuando está frente a mi?. Debe ser patético. A veces me doy lástima. Sé que no debo sentirlo así, mi cabeza me lo repite unas quinientas veces por segundo: EL PROBLEMA NO SOY YO, ES ÉL. Él es el que no me valora. Él es el que no me aprecia. Él es el que se lo pierde. Pero mientras lo descubre, la que sufre como perra soy yo. Y solo yo. No debo caer en el pozo de nuevo. Ya sé cómo sigue la historia, conozco el final. Puedo anticiparme, ser esta vez yo la que decida, la que ponga las reglas del juego. Para por una vez, no perder. Aunque sinceramente, ya estoy perdida.


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sábado, marzo 10

Será que ya te estaba necesitando, que muchas cosas negras pasaron para que me terminara de decidir. Malas ondas, que van y vienen. Pero ya no más de eso, ahora estas conmigo...



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De enero a marzo hay como 2 meses, de ausencia, por trabajo, por falta de tiempo. Pero jamás por no necesitar el desahogo.
Sigue todo tan parecido, pero tan diferente a la vez, tan raro. Yo sabía que el 2012 traía cosas nuevas, pero nunca imaginé que fueran así. Igual, por suerte, te tengo acá para que me cuides, para que ya nada malo pueda tocarme. Y si me toca, que me hagas inmune. Inmune al sentir, al oir, al ver, al oler. Inmune a todo lo malo que quiera atacar. Aprender a disfrutar cerrando los ojos. Y olvidarse del mundo, de todo el resto al rededor. De aquellos que no hacen bien al alma y al corazón.
Espero no desaparecer de nuevo, por lo menos no a propósito.









domingo, enero 1

Se fue el 2011. Otro año nuevo, y aca estamos. Iguales, inmóviles en el mismo lugar de siempre. Nada cambió, o quizás sí. 365 días que se fueron rápido, velozmente me dejaron. Tantas cosas pasaron, tantas personas también. Fue un año muy repleto de cosas. Buenas y malas. A veces un poco más de las peores, pero también hubo de las alegres. No me tendría que quejar, porque tan mal no me fue. Tan, digo, porque existieron dos que tres tropezones grosos, feos, tristes. Ya el tiempo los borrará, los dejará atras. Pero también hay de los mejores, de los que dieron gusto. Risas, salidas, alegrías, emociones, sentimientos, reencuentros, reconciliaciones. En este año que se fue, conocí a personas que llenaron mi vida de dicha y felicidad, aunque por razones del destino, o del inquieto tiempo que nos hace esperar, ya no forman parte de mis días, pero lo poco que duró fue intenso, increíble. Aprendí tanto. Me tropecé, me caí, me equivoqué y fallé, pero siempre me levanté y seguí. Seguí para saber que el mundo no se acababa con ese traspié. Lo voy a extrañar. Mucho. Más de lo que algún día podría reconocer. Pero la vida es así, seguir adelante es lo único que me queda. Porque con él se fueron otras cosas valiosas. Amistad, confianza, amor, cariño, aprecio. Y sobre todo, lealtad. Desapareció, se esfumó. Ya nada volverá a ser igual, no puede serlo. Duele, muy profundamente, pero así es como debe ser. 
El 2011 me dejó alegrías también. Mi recibida. ¡Qué bien se siente! Aunque no podré acostumbrarme tan fácil a este cambio, a dejar a mis bellos compañeros, a mi familia del corazón. A los que me supieron entender durante todo este tiempo, a los que me prestaron un hombro cuando era necesario llorar y a los que compartieron conmigo las risas cuando la alegría ya no cabía en mi pecho. Será distinto, pero qué lindo que así sea. Nuevos horizontes, nuevas metas. Nueva gente por conocer. Todo nuevo. Como el año.
Quiero brindar por todo, lo bueno y lo malo. Porque anoche, al alzar la copa, pensé en cada uno de los que marcó no solo este año que se fue, sino todos los anteriores también. Los que siguen, los que no están, los que se fueron y quizás también los que vendrán. Espero que este año traiga lo mejor de lo mejor para todos. Lo esencial, lo vital. 

¡ 2O12, te tengo Fe !


sábado, noviembre 12


He cometido muchos errores. 

 He llorado por quién no debía y he reído con falsas amistades. He tropezado dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que ya no lo haría más, me empujaron y caí estampada con la tercera.   
 He perdonado mucho, demasiado. He callado 'te quieros' que, por miedo o por inseguridad  se  quedaron por mucho tiempo en el aire. Ha habido veces que me he despertado con  ganas de  comerme el mundo y otras que parece que el mundo me comía a mi.
 He gritado con fuerza,  pero mi voz no siempre salia, y he callado verdades por no hacer daño. 
Hay días que dormía  sola para poder verte en mis sueños y días en los que no podía dormir. 
 He abrazado a la  persona que pensé que nunca me haría daño y me he dado cuenta de que esa persona no se merecía ni el roce de mi piel.

He tenido la sensación de volar más alto que las nubes, en el lugar más insospechado. He cantado en la ducha  hasta que mi garganta no podia más. Ha habido días que me sentía alegre y otros que no quería ni mirarme al espejo.

He descubierto que el paraíso puede encontrarse en el tacto de una piel suave, que las caricias son más fuertes que los golpes y que los besos pueden hacerte volar.

He disfrutado de pequeños detalles, y he aprendido poco  a poco en qué consiste la vida...


Y por más que lo intento y lo intento, no logra salir de mi pecho la angustia y el dolor. Las palabras no calman esta horrible sensación y a cada paso que doy, siento que voy a enloquecer. Espero que pronto se termine todo esto. Antes de que esto, termine conmigo.

domingo, octubre 30

Estoy en esos momentos donde me atacan las ganas de escribir, tipo como un diario. Son casi las cinco de la mañana de un sábado, y no debería estar en la computadora, sino divirtiéndome con mis amigos por ahí. Pero es eso lo que siento. Que sobro, que ya no encajo. Los veo tan bien sin mi, tan solos y tan cómodos que hasta a veces pienso que estorbo. Pensaba cómo sería la vida si no existiera, y me parece que no cambiaría mucho. No es que me sienta el ombligo del mundo ni nada por el estilo, pero simplemente quería creer que podía ser importante para alguien, al menos. Veo que no es tan así. La vida sigue sin importar si estoy o no, y ellos de la mano. Se ríen, salen y se divierten como si no pasara nada, cuando a mi me pasa todo. Sufro como estúpida en silencio de no saber por qué no puedo integrarme, de fingir que está siempre todo bien y nunca reventar más que sola, como ahora. Se me caen las lágrimas de pensar que no le importo a nadie. De pensar que los que creía mis amigos, son solo algunas personas más con las que comparto los días, pero que no tienen significado alguno para ellos. Los momentos para mi, sí valían la pena. Siempre di todo, nunca me guardé ni un abrazo, ni un gesto de cariño. ¿Y qué recibí a cambio? Nada. Una nada enorme, vacía, dolorosa. Tanto que no soporto la opresión en el pecho. Las personas cambian, y de qué manera. Los amigos desaparecen y se vuelven amores, y luego de que se divirtieron un rato, te vuelven a tratar como amigos, como si se pudiera retroceder el tiempo y olvidar lo que pasó. Eso me mortifica un poco. Y me enoja. No soy de plástico como para hacer de cuenta que no pasó nada, cagarme en la amistad que teníamos y hoy fingir que casi ni nos conocemos. Me usó. Y eso es lo que más me molesta. No haber significado nada, ni como amiga, ni como amor, ni como nada. Otra nada enorme. Y se suman, se amontonan. Tantas nadas que ya se vuelven todo. Ocupan todo el espacio en mi mente y en mi alma. Siento el corazón que me palpita hasta la cabeza, sin dejarme oir lo que pienso. Necesito pensar y enfocarme en mi, en mi futuro, en lo que tengo que hacer. Pero no puedo. Se me hace dificilísimo, imposible diría yo, poder concentrar mis pensamientos en otra cosa que no sea esto. Mi soledad, mi abandono, mi nada. Esa falta de una palabra de aliento cuando me siento mal, cuando necesito un hombro en donde acomodar mis penas. No hay nadie. Y cuando sentía que se llenaba ese hueco, cuando aparecía ese alguien que estaba ahí para mi, todo se derrumba de nuevo. Abro los ojos y realmente veo que nunca fue tan así. Nunca estuvo como siempre dijo, como siempre sentí que era. Estaba por diversión, por simple curiosidad, capaz. Quería experimentar, estaba confundido. Confundió amistad y comprensión con amor y pasión. No estaba seguro de si me quería o no, pero ¿qué tenía que perder con solo experimentar? Nada. Nada de nada perdía. Porque si no funcionaba como quería conmigo, estaba ella ahí esperando paciente a ocupar de nuevo su lugar. Y así fue. ¡Cómo no me avivé antes! Si ya lo veía venir. Era demasiado bueno para ser cierto y cuánto que duele la desilusión. Esta decepción enorme. Y se me caen las lágrimas más aún. No puedo contener más todo esto adentro, tengo que soltarlo y dejarlo ir. Pero qué difícil dejar ir a alguien que te hizo tan feliz, pero tan mierda a la vez. Quien marcó algo importante, aunque le haya valido un cuerno el tiempo juntos. Alguien que dejó una huella, como amigo y como amor, y que jamás quiso nada en serio, nunca me valoró. Solamente quiero esperar a que el olvido pueda curar este dolor enorme que siento. Que las heridas mañana sean tan solo cicatrices que me enseñen a no creer tan fácilmente. Y que el tiempo pase rápido, muy rápido. Para poder irme lejos de todo y de todos y empezar de cero en otro lugar, a donde quizás ecuentre mi todo que rellene esta nada que me está asfixiando.

{Tenía que soltarlo, de alguna forma}

viernes, octubre 28

Cuando la vida se nos vuelve tan solo un combinado de obligaciones y deberes, cuando ya no disfrutamos los momentos, ni vemos lo que queremos, cuando la confusión de los sentidos nos nubla la vista y no distinguimos más allá de nuestros pasos, cuando no podemos apreciar los pequeños gestos y los sentimientos van desapareciendo, cuando ya todo nos importa un cuerno y no le hacemos caso a otra cosa que no sea nuestro instinto, cuando las amistades desaparecen y los amores se alejan, cuando nos sentimos tan solo muñecos de acción que nos movemos por inercia y que no sabemos ni a dónde ir, cuando resultamos ser nada más que entes que viven por vivir, que respiran por respirar y que ni siquiera logran sentir, cuando ya nada vale igual que antes, y todo lo conocido parece que se terminó, sacaré mi alma más rebelde, la que me diga que los NO se transforman en SÍ si así lo quiero. Que no hay mal que por bien no venga y que no todo está contra mi, que nunca es tarde para intentarlo aunque me vuelva a caer, que el miedo es una excusa para no animarme a hacer lo que dice el corazón, que un amor no es un solo hombre en el mundo sino muchos en todo el universo, que un amigo no es otra cosa que un hermano y sobre todo que yo puedo ser yo sin temerle a nada, sin pensar que de nuevo fracasaré, sin creer que de nuevo me equivocaré, y si así es, ¡ya no me importa! habrá mil y una chances más que aprovechar. Cometeré un millón de errores, y me tropezaré con la misma piedra, tomaré el camino equivocado y volveré a empezar. Porque desde hoy, la vida no será más que un racimo de buenos momentos, donde sean protagonistas las emociones y los sentimientos y donde lo que ya pasó, quede donde siempre debió, allá atras ~
{Desabandoné el Blog :D}

jueves, septiembre 8

Hace tanto tiempo que no me sentía así. Pensé que nunca volverían los días de incertidumbre. Pero a medida que se acerca el día, es como que siento correr un reloj gigante a cada momento. A veces pienso que así se sentiría el conejo de Alicia en el país de las Maravillas. Corriendo siempre tras de algo que nunca se supo bien qué era. Como yo. El reloj apurando su marcha, dándole menos segundos por cada vez que paraba a decir dos palabras. Presión. Esa es la palabara justa para esta sensación que hoy me invade el pecho y me oprime los deseos. Y no porque alguien me corra o me diga que me debo apurar. Sino por mi misma. Yo sola corro tras de mi. Yo sola me obligo a ir más rápido. Y tan solo porque yo sola sé que queda poco para terminar. Quedan escasos meses que seguro serán los que dejen marcas en mi destino. Y la decisión a tomar, también aprieta. Es tan difícil decidir. Evaluar las opciones, sabiendo que ninguna es del todo satisfactoria. El miedo. La incertidumbre. Todo acecha sobre mi. Y por eso corro. Cada vez más rápido, aunque parezca en cámara lenta. Las horas no pasan, como si predijeran que el final se acerca y trataran de alejarlo de aquí. Sin darme cuenta, solo yo veo ese lento andar. A mi al rededor, todo vuela, todos van veloces a mi lado, pero sin mirarme, sin darme una palabra de aliento. Algo de ayuda que me pueda aliviar. Nadie conoce mi intranquilidad, nadie sabe que no quiero que termine. Nadie, nadie, nadie. A veces pienso que ni siquiera yo sé qué me pasa. Me siento rara. Como hace mucho no sentía. Y la angustia es protagonista, otra vez. Cómo me gustaría cerrar los ojos y no abrirlos jamás. Pero algo me detiene. Algo que siento y que está al otro lado de mis párpados inmóviles. Ese mismo algo que me corre. Rápido, rápido. Como al conejo de Alicia. Aunque quiero pensar que por lo menos yo, sí persigo algo y no es algo lo que me persigue a mi. Y claro, quiero alcanzarlo antes de que se me acabe el tiempo en este intranquilo y traicionero reloj.

domingo, agosto 14

Cuando algunas veces me decían que todo en la vida se repite, que la historia vuelve a contarse una y otra vez, nunca logré creerlo. No por lo menos hasta el día de hoy. Cuando el pasado vuelve a hacerse presente y a golpear la puerta del futuro. ¡Qué sensación de Deja Vù cuando lo vi! Sentía que todo se repetía una vez más. Y quizás la vida no me de el tiempo suficiente como para entender el por qué, pero sí espero que me de la oportunidad de comprender que esto ha sido por algún motivo. Algo tal vez, más allá de la imaginación, de todo aquello que esté tan planificado, tan estructurado. Fue tan loco cuando pasó. Y vaya si es loco ahora que vuelve a suceder. Nunca creí en las sorpresas. Tampoco me dieron tantas como para obligarme a hacerlo. Definitivamente, todos los días cuando nos levantamos, el destino tiene preparado algo especial que logrará sorprendernos. Quizás para bien, otras tantas para mal. Pero siempre, siempre será para aprender. Dicen que de los errores se aprende, y puede ser que esta sea una forma de rehacer lo que debía, o definitivamente reescribir eso que pasó. Maravilloso es la palabra que usaría para una cosa así. Inexplicable, también. Jamás se me cruzó por la mente el encontrarme en un día a donde me plante y diga 'Guau, esto sí que es de otro mundo'. Qué fascinante puede ser el destino. Nos da oportunidades a cada momento. Nos deja evaluar y elegir, y hasta inclusive, nos deja volver a ver lo que pasó para saber si estuvo bien o mal, si merecimos o no y también sobre todas las cosas, para poder aprovechar esos momentos que se quedaron atras. Una vez más. Solo diré al respecto y dirigiéndome a todos aquellos que sean totalmente excepticos, que lo que pasó puede volver, el tren que se fue, alguna vez recorrerá de nuevo este mismo andén. Un Deja Vù no es una ilusión de nuestro cerebro. Existe. Y ¡qué bien se siente!




{Hoy no adjunto imagen ni nada más porque cualquier cosa arruinaría esto con facilidad...}

miércoles, julio 27

Yo sé que nadie nunca entenderá este profundo dolor que siento en el alma en este momento. Porque pensarán que es una estupidez. Que es ridículo e infantil sentirse así. Pero solamente aquellos que tienen un gran amor imposible me comprenderán. Porque él fue siempre el único que hizo que mis días fueran bellos. Porque tan solo con oir su voz, yo era feliz. Creció conmigo y yo crecí con él. Forma parte de mis días desde hace tantos años que casi no recuerdo cuánto tiempo atras. Pero sí tengo bien presente ese momento en que lo vi. Aquella primera vez que se metió por mis ojos hasta llegar a mi corazón. Fue el amor a primera vista del que todos dudan, del que todos temen. Y desde ese instante tan corto, ya no pude dejarlo ir. Ni aunque quisiera. Porque siempre forma parte de mis recuerdos, de mis días, de mis momentos. Es tan inexplicable todo lo que pasó. Y más aún todo lo que no pasó. Siempre quise tenerlo tan cerca. Que sea tan mío. Y nunca se me dio. Quizás será el destino que nos separó, quizás mi mala suerte que nunca me llevó hasta el lugar y en el momento justo. Qué gran pena sufre mi alma al pensar en todo lo tonta que soy. Pero él siempre será mi único y más grande ídolo. Mi hermoso amor platónico. El que me llena, el que me alienta, el que me levanta, el que me saca de la tormenta, el que nunca pasa de moda, el que todo lo puede lograr. Solo él. El que habitará mis pensamientos, mi alma y mi corazón a pesar de que pasen miles de años. En esta o cualquier otra vida. El único al que verdaderamente amé. Sin siquiera conocerlo, tocarlo, mirarlo a los ojos. Tan estúpida seré que solo pude demostrar mi amor en palabras por Internet. Que él nunca supo que yo solo respiraba y vivía por su existir. Que sufrí y que lloré. Que amé y que me sentí destruida cuando lo vi dar el 'Sí'. Con ella. La que apenas hace un par de años lo acompaña. A la que no le gusta lo que el más ama. Que no entiende ni de pasiones ni de emoción. Que solo busca seguirlo sin verdadero sentimiento por el color. Qué tristeza saber que su compañera de la vida, la que él eligió para envejecer juntos, no pueda compartir a su único amor. Lo que le apasiona hacer. Por lo que él es feliz. Tantos sentimientos encontrados me recorren el cuerpo mientras escribo. Porque nadie entenderá jamás que solo él fue quien me devolvió la Fe, quien me hizo entender y crecer, quien nunca me dejó caer. Y también se me vienen tantas cosas a la cabeza. Todos los momentos que pasé siguiendolo incondicional, con alma y vida. Defendiendolo con uñas y dientes y dejando la vida por él. Si habré guardado cosas. ¡Y que hablar de las canciones! Todas me recuerdan a él. Cuando suenan y cantan. Está ahí. Está en cada verso, en cada estrofa, en cada emoción. Y precisamente no puedo terminar sin poner una letra que canta justamente lo que siento en este momento. Vendrían bien muchas, pero solo esta es la que calza el día de hoy. El día en que mi sueño más profundo, se terminó.




Sé que ya es muy tarde para darme cuenta. Que será grande el dolor y tengo que aguantarme. Que te tuve tan cerquita y que no supe valorarte. Que tu amor se me escurre entre los dedos. Que es inevitable este adiós. Sé que aunque te insista, no vas a quedarte. Que en mi pecho abrí una herida difícil de sanar. Estoy cansada de promesas. De preguntas sin respuestas. Que hoy se acaba nuestro amor. Que es inevitable este adiós. Que fui yo, quien se quedó con el intento de hacerte feliz. Que no fue falta de amor. Que son fracasos y derrotas los que terminan esta historia. Y me duele. Porque te juro que soñe contigo eternamente. Y hoy se muere. Con este adiós mi corazón, mi Fe y mi buena suerte. Y me duele porque no falló el amor, lo que me faltó fue suerte. Y tiempo para demostrarte que para mi eres lo más importante. Pero a veces es así, aunque pongas por delante el corazón. Hoy he perdido un gran amor. Porque el destino no ayudó. Y eso duele. Y me duele. Porque te juro que soñe contigo eternamente...

martes, julio 26

Después de tantos días, rodeada de gente que te hace bien, se aproxima de a poco el final. He pasado tantos momentos lindos que no me alcanzaría un libro para escribirlos. Y aquellos que fueron amargos, quedaron atras. Son los que me hicieron aprender a caer y a que después debía levantarme. No sé muy bien a quién quiero referirme. Ni sí en verdad estoy escribiendo con motivos. Solamente me brotó de adentro esa cosquillita de volver a redactar. Me salen esas cosas desde el pecho que no se pueden contener. Es necesario dejarlas salir. Por mi bien, por el de mi alma. De pensar en todo lo rápido que pasa el tiempo y en lo breve que se me hizo este lapso, me dan escalofríos. ¿Por qué los buenos momentos no duran lo que tendrían que durar? Siempre que hay un momento de tristeza, se me hace eterno, insuperable. Y cuando por fin llega la luz, se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Las cosas se acomodan de a ratos. Y cuando pienso que todo va en subida, se viene a pique de nuevo. Y las ganas inmensas de desaparecer me invaden. Pero es ahí a donde nuevamente brota el sentimiento de fortaleza, de libertad, que me lleva a sonreir y pensar que lo que pase alrededor no es más importante que yo. ¡Qué importa si no me da bola! Él se lo pierde, al fin y al cabo. Yo sé muy bien lo que valgo. Y no por esto diga que no duele, porque sí es como un puñal. Pero ya a esta altura de la vida, debería entender que un hombre no es el mundo. Y ahí salen a flote de nuevo los amigos. Aquellos de toda la vida. Y los más nuevos también. Los que iluminan mis días sin pretender nada a cambio y los que me hacen ver que el mundo es mágico y maravilloso. Todo lo que pueda esperar, ya lo tengo junto a mi. Y lo que me falta sé que llegará en algún momento. No hay que desesperar. Habrá que disfrutar el tiempo que quede. Mucho o poco quizás. Pero tiempo valioso al fin. Y brindar. Juntos, por todos los buenos y grandes momentos. Porque historias así, no se repetirán jamás...