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jueves, marzo 14

Sé que no piensas en mí, pero déjame soñar que alguna vez se te desliza mi nombre por las manos. Que escondes algo de mí en tu silencio. Déjame creer, que de vez en cuando callas porque quieres escuchar mi voz, mis canciones. Déjame pensar que si sonríes, es porque me recuerdas y si te pones triste, es porque me extrañas. Déjame soñar que algún día volverás, o mejor aún, que nunca te fuiste. Déjame creer que a veces no te encuentras porque sabes que sigues aquí, conmigo...



{Decepción, dolor, indignación, tristeza,  soledad...}




domingo, mayo 27

Un año. Solo 365 días me separan de aquella tarde, donde sin quererlo te metiste en mis días y en mis noches, en mis sueños y en mi despertar. Simplemente, te metiste en mi vida entera. ¿Quién me diría que en tan poco te convertirías en tanto? Todas las noches que pasamos juntos, riendo y soñando. Fuimos tan amigos, tan unidos, tan compañeros, tan únicos. Fuimos tantas cosas. Y tantas más que nos faltaron ser. Fuimos, en pasado. Aquel que pareciera ayer, donde sin quererlo, me miraste y te miré, sonreímos al mismo tiempo y nos juramos ser amigos no de siempre pero sí para siempre. Lástima que nunca cumpliste con tu parte del trato. Te regalé mis mejores momentos, mis mejores sonrisas, mis mejores épocas, y algunas confidencias también. Con vos, nacieron tantas cosas también. Creí en la amistad entre el hombre y la mujer, de verdad y por primera vez. No dudé que teníamos tantísimo en común, y que podíamos disfrutarlo al máximo. Esa tarde, hace solo un año. Un corto año atras, donde empezó mi ilusión. Y sin quererlo, sin predecirlo, pasó. Te confundiste. Y me culpaste de esa confusión. Me prometiste amor, me juraste que era diferente y única. Y sobre todo, conquistaste mi corazón. ¡Qué inocente fui! Nunca vi que todo eso eran solo mentiras, un cruel engaño. Y pasó. Me dolió, sí. Y lo superé. Pero de nuevo apareciste, sabiendo cuál era mi punto débil: Vos. Y caí de nuevo en tu juego. Te creí. Vi tus lágrimas y me convencí de que estabas arrepentido. Tus ojos me decían que no querías volver a pelear así, que me extrañaste, que me necesitabas. Los mejores cuatro meses de mi vida los pasé a tu lado. Nunca hubo compromisos, nunca hubo seriedad, solo era divertirnos y pasarla bien juntos. Y sí que lo disfruté. Yo sí. Pareciera que se te borró de la memoria todo lo que me dijiste, todo lo que hicimos, todo lo que soñamos. Todos esos momentos que sin dudas, no te importaron, no te valieron NADA. Una enorme nada. ¿Puede ser que de verdad no sintieras nada? Yo sé que me queres, en el fondo, en algún rincón de tu alma, lo sé. Pero ella puede más que yo, más que el amor. La amas más a ella, no hay vuelta. Qué duro es ver la realidad así de cruda frente a mis ojos. Se me caen las lágrimas, ya agotadas de tanto dar vueltas por mi corazón. Siento que es la única válvula de escape que hay antes de que explote. No debo estar así, ni encerrarme en esto, ni hundirme más. Pero ¿cómo explicarle al corazón cosas que solo la razón entiende? Mi cerebro me dice a gritos que debo parar, pero no puedo. Y creo que es porque en el fondo no lo entiendo. Solo un año atras era tan feliz. Estaba tan completa, tan llena. Y hoy, me falta el aire y me palpita rápido el corazón. Todos mis días son grises y ya nada me hace sonreir. Espero que pase el tiempo más rápido que hasta ahora, no sé si se pueda soportar un día más. Y mucho menos, un año más.


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sábado, mayo 5

Alivio. Es una palabra tan grande. Enorme, diría yo. A veces deshacerse de los problemas, no trae felicidad, tan solo alivio. Enfrentarse con lo que más duele en la vida, es un paso más para dejar rencores atras. ¿De qué vale amargarse la existencia por alguien que no vale la pena? Borrón y cuenta nueva, eso es lo que va. Limar asperezas es bueno, sí. Pero siempre y cuando haya predisposición de ambas partes, porque si solo es uno el interesado, no sirve de nada. Nada. Ese vacío que queda después de perder a alguien importante. Las lágrimas ruedan por mis mejillas, una vez más. La historia se repite, otra vez. Tan cruel, quizás más que meses atras. Perder y caer de nuevo. Darse cuenta de que los meses más felices de tu existencia, los que te hicieron olvidar todo lo malo, los que te sacaron un millón de sonrisas, los que te hicieron volar, lejos, alto, ya están en el pasado. Pasado y pisado. Que jamás volverán a repetirse, y que ya no hay vuelta, se terminó y punto final. No hay más párrafos en esta historia que creíamos sin fin. Se cerró el capítulo del libro que escribí con más gusto, del que mejor me salió. Cómo duele sentirse así, otra vez. Esa herida tan profunda que recorre mi pecho, de lado a lado, y que siento como si sangrara sin parar. Siento que muero, de a ratos, cuando pienso, cuando recuerdo. Qué difícil es el olvido, que difícil es superar la mentira. Porque la verdad duele una sola vez, pero la mentira cada vez que lo recordamos. Tan fresco está todo. Tan solo un par de semanas atras, quizás menos, todo era paz, un paraíso de amor y alegría. Y ahora, tanta oscuridad, tanto dolor. Solo un puñado de pequeñas cosas me sacan de este agujero sin fin, y tantas veces están ausentes, que ahí es cuando me vuelvo a hundir. Quiero salir de esto ya mismo. Es tan frustrante sentirse derrotado, desilusionado, decepcionado. Quiero llorar de nuevo, ahora, en este momento. Y no me puedo contener, porque las lágrimas son la única vía de escape para que no me explote la cabeza. Sé que la vida es sabia, y el tiempo me dará la razón. Curará mis heridas y permitirá que salga adelante, que logre mis metas y sea la mejor. Debo enfocarme en mi, en mi futuro, en mis proyectos. Lo mejor de mi vida, es lo que viene adelante, lo de atras me ayudará a aprender a no caer, de nuevo. La tercera es la vencida. Una vez fue por amor, dos por estúpida, y la tercera, con todo el corazón roto, digo NO.



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